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La Historia de Nuestras Mantecas

Writer: Michelle Sanz
Michelle Sanz
Oct 1
2 min read

Tenemos una conexión ancestral con la naturaleza.
Desde hace miles de años, las mujeres han observado la naturaleza y aprendido a transformar sus materias para alimentar, sanar y cuidar el cuerpo.

En México, desde la prehistoria han habido mujeres herbolistas que tenían una cercanía especial con los poderes de las plantas. Experimentaban con ellas y desarrollaron métodos de extracción, preparación y aplicación. Entre los nahuas se les llamaba ticitl.

Con la llegada de la conquista Española, sacerdotes europeos interpretaron estas prácticas como hechicería. Ahí llega el concepto de “Bruja” a México, y parte de la sabiduría medicinal indígena fue desacreditada, perseguida y relegada. Y aunque una parte de la sabiduría si alcanzó a registrarse, la gran mayoria de lo que sí sobrevivió fue porque se pasó de generación en generación.

Así es como nacen las Mantecas. 

Desde pequeña, recuerdo a mi abuela en la cocina de su casa, preparando su skincare antes que su comida. Hacía recetas que parecían loquísimas.

 Hace aproximadamente 15 años me reveló una de sus recetas que ella misma había heredado de su abuela: sebo de res con aceite de girasol.

Ponía a hervir riñón de res durante horas y retiraba cuidadosamente la grasa que subía a la superficie. Cuando había reunido suficiente, la colaba, la volvía a fundir y la filtraba para purificarla. El caldo restante se aprovechaba para cocinar.

Por otro lado, pelaba las semillas de girasol, las dejaba secar, las trituraba y las prensaba para extraer su aceite. Incluso los sólidos restantes se utilizaban en la cocina. Nada se desperdiciaba.

Después mezclaba ambas preparando un ungüento para cuidar su piel; una receta que pasó de generación en generación y demostrando eficacia a lo largo de las décadas.

Gracias a ella y sus antepasados, hoy pudimos rescatar ese conocimiento ancestral. Y gracias a la ciencia podemos entendemos por qué esa mezcla es tan valiosa para la piel: mientras que el sebo de res aporta ácidos grasos que ayudan a suavizar la piel y disminuir la pérdida de agua, el aceite de girasol es rico en vitamina E, para efectos antioxidantes.

Hoy son tres fórmulas las que parten de este conocimiento ancestral: sebo de res y aceite de girasol, y cada una se ha optimizado complementando con activos de orígen natural, que nos permiten potenciar sus beneficios y obtener resultados visibles específicos más rápidamente:

•Manteca Nocturna para Rostro, Cuello y Escote
Ultra nutritiva y reparadora, con Bakuchiol y Jojoba para un efecto rejuvenecedor.

•Manteca Nocturna para Contorno de Ojos
Ultra nutritiva y reparadora, con Vitamina C y Cúrcuma, ingredientes conocidos por sus propiedades iluminadoras y calmantes, con efectos anti-ojeras y anti-bolsas.

•Manteca Corporal
Ultra nutritiva y humectante, diseñada para ayudar a restaurar y proteger la barrera de la piel.


 
 
 

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